La escalera
Eran cada vez más frecuentes las veces que se encontraba a sí misma despertándose a media noche, ahogando un grito para no despertar a nadie. Con el sudor corriendo por su frente y las lágrimas rodando por sus mejillas, se sentó en la cama. No sólo lo ha soñado. Lo ha visto sin verlo; es un ser sin forma. Lo ha visto tan real como se ve a los seres sin forma: con los ojos del miedo. Estando despierta había escuchado los lastimeros sollozos provenientes de fuera, lo había escuchado como se escucha a los seres sin forma: aferrándote a las cobijas mientras escuchas atentamente en medio del silencio, cerrando los ojos y evitando emitir algún sonido inoportuno. Lo había escuchado intentando acercarse. Lo había escuchado mientras intentaba callar a su propio alocado corazón que latía a mil por hora, haciéndole sentir el temor y la muerte en cada latido, pero ella exige silencio mientras espera escuchar el crujir de las escaleras. ¿Sería peor escuchar el sonido de algo bajando por los vi...