Ceder a la carne
Hacía ya unos días que tenía sus ojos puestos en ella. Aunque él no era el tipo de persona que se obsesionaba de esa manera, había algo en aquella chica que llamaba su atención. El joven era de buen ver y lo sabía; era consciente de las muchachas que suspiraban al verlo pasar y además sabía conseguir lo que quería. Era muy astuto, su especialidad era convencer a sus conquistas de ceder ante lo que él llamaba sus encantos; él no recibía un no por respuesta. Era por esa razón precisamente que aquella joven había captado su atención. No es que fuera especialmente hermosa o carismática; era linda, sí, pero nada que el muchacho no hubiera visto antes. A decir verdad, era una muchacha muy reservada, normalmente estaba sola y casi no hablaba en clase; nada que llamara su atención en particular. Por lo menos no hasta aquella tarde de viernes en las que los estudiantes esperaban su camión a unas cuadras de la Universidad. Era ya la hora en que la parada del camión se atiborra de gente y ese día...