Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2024
Si no puedes escuchar la música del reproductor:
Da clic en el candadito en la parte superior de tu buscador (Ver información del sitio).
Abre configuración del sitio y busca JavaScript y sonido.
Da en permitir en ambas configuraciones. Recarga la página.
Si tienes dudas, mira este corto video

Ceder a la carne

Hacía ya unos días que tenía sus ojos puestos en ella. Aunque él no era el tipo de persona que se obsesionaba de esa manera, había algo en aquella chica que llamaba su atención. El joven era de buen ver y lo sabía; era consciente de las muchachas que suspiraban al verlo pasar y además sabía conseguir lo que quería. Era muy astuto, su especialidad era convencer a sus conquistas de ceder ante lo que él llamaba sus encantos; él no recibía un no por respuesta. Era por esa razón precisamente que aquella joven había captado su atención. No es que fuera especialmente hermosa o carismática; era linda, sí, pero nada que el muchacho no hubiera visto antes. A decir verdad, era una muchacha muy reservada, normalmente estaba sola y casi no hablaba en clase; nada que llamara su atención en particular. Por lo menos no hasta aquella tarde de viernes en las que los estudiantes esperaban su camión a unas cuadras de la Universidad. Era ya la hora en que la parada del camión se atiborra de gente y ese día...

La Musa

 Era de noche, la habitación estaba alumbrada únicamente por la luz de las farolas de la calle que entraba por la ventana y el único sonido que interrumpía el silencio de la medianoche era la sinfonía de los grillos. Era otra de esas noches en vela, en las que los artistas esperaban recibir la tan anhelada inspiración que transforma las ideas en arte. Sin embargo, para aquel escritor de negros cabellos era una noche más sin poder conciliar en sueño pero su desvelo era en vano.  Hacía ya meses que no era visitado por las musas y las ideas no rondaban su cabeza. Su último libro había sido un rotundo fracaso y, aunque le gustaría decir que no se lo esperaba, en realidad era algo a lo que ya estaba acostumbrado. La crítica, sin duda, no lo amaba. Desde el momento en que publicó aquella novela que se convirtió en un éxito en cuestión de semanas, sabía que iba a haber una presión enorme sobre sus hombros y, dicho y hecho, así sucedió. Tenía ya alrededor de dos años sin publicar algo...